Yo decidí ser feliz

Cuando hablamos de la felicidad, muchas veces lo hacemos como si fuera una Utopía. La vemos y sentimos como algo ajeno, distante, como algo inalcanzable, que sólo se puede obtener mediante la abundancia económica o la adquisición de todas esas cosas que nos muestran por los medios masivos de comunicación.

¿Has escuchado decir que la verdadera felicidad no es para siempre?. Que podemos tener momentos felices pero que la felicidad es en realidad pasajera.

Hace algún tiempo yo creia lo mismo. Hasta que entendí que al igual que cada cosa que ocurre en mi vida, la felicidad es una cuestión de decisión.

Es cierto que existe la enfermedad, el dolor, situaciones complejas inesperadas, pero ¿ya te diste cuenta que tenes todo lo necesario para poder enfrentar cada una de estas situaciones? Cuantas veces has salido adelante? ¿Cuántas veces crees que la situación no tiene remedio y que no vas a poder levantarte?, pero te levantas. Y te das cuenta de que cada vez salis con mayor fortaleza y sabiduría.


La felicidad se construye como el amor, a punta de decisiones.


Hoy decido saludar el día con una sonrisa, y darme cuenta de que las personas con cara amarga tienen dolor en su alma y decido no juzgarlas.

Hoy decido perdonar a aquellas personas que por no soportar su frustración o su vida han querido dañar la mía y la de quienes le rodean.

Hoy decido dar gracias a la vida por permitirme despertar y por permitirme aprender de cada cosa que veo, escucho y toco, y por darme la sabiduría de saber discernir qué de todo aquello me edifica para integrarlo en mi vida y poder ser luz a cada lugar donde voy.

Hoy decido dejar de quejarme de todo y de tod@s, y empezar a dar gracias por todo y por tod@s, porque de todo y de tod@s aprendo mucho cada día.


Todo inicio es dificil. Pero ejercitarse para ser feliz, te da la satisfacción de que cada día es como cuando te alistas para una maratón, empezás a aprender a bailar, o te metes al gimnasio: Al inicio ni la mente, ni el cuerpo, ni el espíritu está acostumbrado y tu cuerpo queda resentido, tu mente hace un gran esfuerzo y el espíritu siente que se va a doblegar, pero con el tiempo te vas poniendo en forma y cuando te das cuenta ya es parte de tu rutina. Eso sí, cada vez que vas a empezar a entrenar, tenes que tomar la decisión de que queres hacerlo. Y así cada día.

La pregunta es: ¿Querés ser feliz? Si la respuesta es sí... ¿Qué o quién te lo impide?... y si ya sabes qué o quién te lo impide, decime ahora: ¿Que vas a hacer para remediarlo?




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